Una región clave para el abastecimiento de hidrocarburos

Durante este Gobierno nos trazamos metas de largo plazo con el fin de incentivar y lograr que el sector de hidrocarburos siga siendo el aliado estratégico del país.

Para empezar, y con el objetivo específico de garantizar la seguridad energética del país a través de la incorporación de reservas en el mediano y largo plazo, desde el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Prosperidad para Todos” se definieron tres ejes estratégicos para implementar un sistema hidrocarburífero sostenible y eficiente: 1) la exploración y producción costa afuera; 2) la exploración y producción de yacimientos en roca generadora; y 3) la implementación de tecnologías de recobro mejorado de hidrocarburos en yacimientos existentes.

Es quizás la primera de estas estrategias, la que ha arrojado resultados más importantes. Durante los últimos cinco años, en el Caribe colombiano se han perforado ocho pozos exploratorios, tres en aguas someras y los cinco restantes en aguas profundas y ultraprofundas. Cuatro de los ocho  pozos perforados (Orca-1, Kronos-1, Purple Angel-1 y Gorgón-1) confirmaron la presencia de acumulaciones de gas natural, lo que sugiere que son de esperarse nuevas perforaciones en los próximos años para delimitar la extensión de los yacimientos descubiertos y adquirir así información adicional para determinar su viabilidad económica para una futura etapa de explotación.

Particularmente para la Costa Caribe contamos con 33 áreas disponibles para exploración costa afuera, equivalentes a más de 17 millones de hectáreas. Además, esta importante zona del país aporta el 45 % de la producción total de gas del país, ratificando su relevancia de cara a garantizar el abastecimiento de hidrocarburos.

Son varias las razones por las cuales la Costa Caribe tiene ventajas competitivas para desarrollar y consolidar la producción de crudo y gas en el país. Entre las más importantes se encuentran: (1) Conectividad internacional y nacional a través de medios marítimos, fluviales, aéreos, terrestres y de telecomunicaciones; (2) Economía diversificada que no solo depende de los servicios portuarios, amplia capacidad hotelera, comercial, entre otras; (3) Entrada de empresas nacionales y extranjeras que han generado un polo de desarrollo social y económico y; (4) Se encuentra situada en medio de una zona que cuenta con un alto grado de desarrollo de la industria costa afuera en el mundo.

Por lo anterior, en esta zona del país se ha fortalecido la infraestructura gasífera con el fin de garantizar el abastecimiento de hidrocarburos. Por un lado, en diciembre de 2016 entró en operación la planta de regasificación de Cartagena, que le permite al país contar con una mayor oferta de gas natural para abastecer la demanda y así garantizar un suministro confiable y competitivo.

Este tipo de hallazgos y avances en la industria de hidrocarburos solo son posibles cuando se estimula y se dinamiza la actividad de exploración y producción y se promueve la inversión. En 2017 se alcanzó la meta de perforar cinco pozos costa afuera, con una inversión cercana a los US$680 millones. Cifra récord en la historia costa afuera del país.
Además, la inversión total en actividades de exploración y producción de hidrocarburos aumentó 67 % en 2017, al alcanzar los US$3.400 millones frente a los US$2.040 millones registrados en 2016.

En temas de actividad petrolera, en 2016 logramos el mayor nivel de sísmica de la historia, con 39.766 km 2D de sísmica equivalente. La actividad costa afuera en la Costa Caribe colombiana fue la que mayor aporte tuvo a la sísmica total. En el mismo año, aprobamos tres zonas francas para exploración de hidrocarburos costa afuera y una más para garantizar el abastecimiento de gas natural.

Adicionalmente, en 2017 se registró un crecimiento del 182 % de pozos exploratorios y en desarrollo, al pasar de 205 en 2016, a 578 en 2017. Una señal más de que la actividad petrolera continúa su senda de recuperación.

Fortalecimos y flexibilizamos los mecanismos para dinamizar y atraer la inversión; así, entre 2015 y 2017 la ANH expidió los acuerdos 02, 03, 04 y 05 para impulsar la actividad exploratoria y la inversión y producción del sector petrolero.

Finalmente, los resultados del balance de reservas de crudo y gas también son esperanzadores. En 2017 se produjeron 312 millones de barriles de petróleo y se adicionaron 429, lo que hizo posible pasar de 1.665 millones de barriles de petróleo en 2016 (equivalentes a 5,1 años de reservas) a 1.782 millones de barriles en 2017 (es decir, 5,7 años de reservas).

Por su parte, la vida media de las reservas de gas se ubicó en 11,7 años, presentando un incremento frente a los 10,3 observados en 2016. Este comportamiento obedeció principalmente a que el índice de reposición de reservas fue del 61 %, es decir, que por cada gigapié cúbico (GPC) de gas producido, se incorporaron 0,61 GPC en reservas probadas.

Por todo lo anterior, el país cuenta con un gran potencial para la industria tanto onshore como offshore. De cara a los retos del futuro, es vital para la industria la creación de instrumentos que permitan aumentar los niveles de producción y reservas, promover el crecimiento regional, generar empleo y garantizar el abastecimiento local de hidrocarburos.

Source: www.elespectador.com

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