¿Cómo entender la pérdida de cuatro mil cien millones de pesos de la cuenta de la alcaldía de Buenaventura?

Todo inició con la denuncia realizada por el alcalde, quien valientemente le comunicó a la ciudadanía la pérdida de esos recursos en una entidad financiera

Por: WILSON CAICEDO ANGULO

Para tratar de explicar este hecho, me he tomado la tarea de entrevistar algunas personas de todos los estratos sociales del distrito y a algunos gerentes de bancos, quienes manifiestan que los posibles hechos de este nefasto suceso le pueden suceder a cualquier persona o entidad. Por eso complementé lo que encontré, aplicando mi conocimiento en materia financiera y de auditoria, para acercarnos un poco a la realidad de lo que pudo haber ocurrido.

Todo inició con la denuncia realizada por el alcalde del distrito de Buenaventura, Eliécer Arboleda Torres, quien valientemente le comunicó a la ciudadanía la pérdida de esos recursos en una entidad financiera, más específicamente el Banco AV Villas. Digo valiente porque con todo lo sucedido en los últimos tres meses en el distrito se necesita tener mucha gallardía para dar a conocer semejante noticia, aún sabiendo que va a causar malestar en la comunidad.

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En ese momento se hicieron todo tipo de comentarios, unos a favor y otros en contra. Sin embargo, el jefe de Hacienda del distrito, Dr. Wilber Valencia, salió a colocar la cara y asumió toda la responsabilidad de lo sucedido. Este acto es válido ya que es el jefe de cartera, pero no desde la visión de los órganos de vigilancia y control, quienes son los que deben evaluar la responsabilidades individuales de las personas que intervienen en la realización de estas tareas.

 Es necesario recordar que los dineros de un ente público están bajo custodia del tesorero, pues es este el que debe cuidar de forma responsable las cuentas corrientes, de ahorro, certificados de depósitos a términos, cheques, inversiones, entre otras.

No obstante, cuando se analizan las explicaciones y declaraciones hechas en el debate de control político realizado por el Concejo Distrital de Buenaventura al jefe de Hacienda del Distrito quedan algunas dudas y fallas al descubierto, que fueron ocasionadas por parte de las dos entidades afectadas de este presunto robo, las cuales quiero plantear en este escrito.

  1. Posibles fallas de los funcionarios del distrito 

Este análisis fue realizado con base a las respuestas emitidas por el funcionario de un cuestionario de control político que realizo el Concejo Distrital.

  1. En dicho debate el Dr. Valencia afirma que fungió como tesorero del Distrito hasta el 31 de marzo de 2017, ya que a partir del 1 de abril asumió como Jefe de Hacienda. Sin embargo, según el reporte emitido por él, en el mes de enero del presente año, se sustrajeron de esa cuenta más de 799 millones de pesos en forma fraudulenta a través de unos cheques de gerencia, violando los protocolos existentes, ya que la única persona válida para hacer este trámite es un funcionario de nombre Domingo Murillo. El banco al no cumplir ese protocolo debe responder, lo cual es coherente. Por otro lado, queda en el aire la pregunta de por qué una cifra tan llamativa no presenta alertas en quienes realizan las conciliaciones bancarias de las cuentas del distrito, como lo cuestionó en dicho debate la honorable concejal Beatriz Mosquera. Es claro que por las múltiples ocupaciones del tesorero, el oficio es realizado por una de las personas contratadas para esa labor. No obstante, esa no es excusa para no revisar las cuentas todos los días como se debe hacer. En el criterio de algunos gerentes de bancos, esto se pudo haber detectado con antelación.
  2. En otra de las consultas realizada a un Magister en Gestión Publica del distrito, él manifiesta que en esa fecha el Dr. Valencia debió haber hecho entrega del puesto al funcionario entrante, por ende debieron realizar las actas de entrega entre los funcionarios entrante y el saliente, razón por la cual se pudo haber detectado en ese momento el faltante que existía, pero causa extrañeza que el tesorero dice que las actas no se encuentran firmadas. Aunque esto es relevante para este suceso, no lo es para los organismos de control, ya que así no estén firmadas dichas actas, los saldos de las cuentas las revisan en ese momento porque una persona no puede asumir una responsabilidad de esa magnitud sin saber cuántos recursos tiene esa cuenta, por ende allí también hizo falta mantener los protocolos por parte del distrito.
  3. También manifiestan algunos de los gerentes entrevistados que cuando el nuevo funcionario (tesorero) asumió el puesto que venía desempeñando otra persona, por protocolo se debió registrar en el banco el cambio de firmas, ya que las tarjetas que tenía firmadas el antiguo tesorero quedaban sin validez. Por ende, al realizar este cambio, también en ese momento se pudieron dar cuenta del saldo que poseía la cuenta y más cuando poseen recursos significativos como en este caso. Por tal razón, los organismos de vigilancia y control deben establecer por qué hubo tanta falta de control en este caso.
  4. Quienes realizan las conciliaciones bancarias en el distrito deben ser personal capacitado, por ende pudieron haber prendido las alertas desde que se iniciaron los pagos por esa cuenta. Esto pudo haber ayudado al tesorero, quien tiene otras funciones, a buscar posibles soluciones que le permitieran no haberse perdido toda esa cantidad.
  5. Por la forma como fue “sustraído” el dinero se puede presumir que en el distrito no revisan los saldos de las cuentas a diario. Si eso es así como parece, existe una presunta negligencia de los funcionarios.
  1. Posibles fallas del banco
  1. El banco presuntamente incumplió los protocolos bancarios, pues aunque se tiene por costumbre realizar cheques de gerencia con cartas, hablando con algunos gerentes de bancos, me cuentan que esta práctica está prohibida por la Superintendencia Bancaria. Estos montos deben gestionarse por el portal empresarial que posee el distrito y no por cartas. Si esto es así, la entidad bancaria sería el presunto responsable en este hecho.
  2. Cabe recordar que en todas las entidades financieras, antes de realizar el pago de unos montos tan elevados, estos deben ser confirmados por los funcionarios autorizados en el momento de realizar la apertura de la cuenta o cuando realizaron los cambios de firmas, pero según lo manifestado por el Dr. Valencia en el debate de control político realizado por el Concejo Distrital, los únicos funcionarios que están encargado de realizar esta labor en el distrito son: alcalde, jefe de Hacienda y Tesorero. Lo que significa que si ninguna de estas personas confirmó esos pagos, el banco pudo haber violado otro de sus protocolos.
  3. Otro aspecto a tener en cuenta son las cámaras que registran a quienes hacen las transacciones y las huellas dactilares que deben colocar quienes cobraron los cheques. Además, con cantidades tan elevadas debieron solicitar la custodia de la policía. Cada una de estas cosas son de vital importancia para dar a conocer los nombres de las personas que hicieron esa transacción, supuestamente fraudulenta. Como lo manifestó el Dr. Valencia en el debate, hasta la fecha el banco no ha podido certificarle al distrito los nombres de las personas a quienes ellos le realizaron dichos cheques de gerencia, lo cual causa “extrañeza y suspicacia”.
  1. Conclusiones
  1. El jefe de Hacienda del Distrito tiene un equipo de trabajo, si bien es cierto ante los ojos del pueblo y de las autoridades que en él recae toda la responsabilidad, también es cierto que no es el único funcionario que debe responder por este presunto robo. Las autoridades competentes, como sé que lo harán, deben vincular a la investigación a todas las personas de la dependencia, ya que con esto se tiene una mayor confiabilidad en la exploración de conocer la verdad de lo sucedido.
  2. Es claro que en estos casos que el alcalde debió haber tomado medidas duras, como dejar que las personas involucradas en este hecho hicieran su defensa por fuera de los cargos. El no hacerlo causó un gran malestar con la ciudadanía, hasta el punto que muchos dudan de la transparencia de la administración distrital, otros por lo contrario respaldan el actuar del alcalde, ya que manifiestan que si el solicitara la renuncia a estos funcionarios, sería como declararlos culpables sin antes haber realizado los órganos de control las respectivas investigaciones. Lo cierto es que ambas posturas son válidas, pero el costo político lo asume el alcalde.
  3. Otra de las cosas que quedó en el aire en el debate es que el Dr. Valencia al responder el punto número ocho del cuestionario manifestó que se dio cuenta del desfalco, no porque hayan hecho las conciliaciones bancarias, sino por estar depurando las cuentas del banco en el marco de la revisión de los estados financieros a través de las normas internacionales de contabilidad para el sector público que debe estar listo antes del 31 de diciembre de 2017. Esto deja ver que existe una falta de control dentro de la dependencia, si esto es así, el alcalde debe tomar medidas de forma inmediata para que esto no suceda con otra cuenta donde posean recursos, ya que las conciliaciones bancarias no están surtiendo efecto y eso es muy grave. Le recomiendo de carácter urgente contratar una auditoria externa que le permita dar claridad en las finanzas del distrito.
  4. Otras de las molestias de algunas personas del distrito es la falta de pronunciación de la Contraloría Distrital, pues de un caso tan sonado debió surgir una comisión que evaluara y revisara este asunto, para así darle a conocer a los ciudadanos la gestión que vienen realizando, aunque está a tiempo de hacerlo.

Espero con esta nota no herir a nadie, pero sí contribuir a entender a algunas personas lo sucedido. Comparto lo solicitado por el Dr. Valencia en el debate, esperar a que las autoridades competentes sean las que hagan el pronunciamiento oficial en este caso.

4. Reflexiones

En un futuro, quienes manejen recursos públicos deben aprender que si cumplimos con las funciones y protocolos que nos entregan cuando somos nombrados en cargos importantes estas cosas no pasarían. Es necesario que los funcionarios públicos sean eso, “funcionario”,  y no personas que se les sube el cargo y cambian de estrato, olvidando para qué fueron contratados. Cuando esto ocurre se pierde el sentido del servidor público.

Tomado de: www.las2orillas.co


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