Después de 13 años de altibajos en su economía, los argentinos escucharon de nuevo una palabra temida: default(o cesación de pagos).
Este miércoles está por cumplirse el plazo para que Argentina pague a un grupo de tenedores de deuda estructurada, convirtiéndose en la segunda vez en el siglo XXI que el país se encamina a la suspensión de pagos, luego del masivo default de 2001, que fue el más grande en la historia.
A pesar de que medios locales todavía plantean la opción de un acuerdo entre bancos argentinos y holdouts, el fracaso de las negociaciones con el gobierno hicieron que el mediador designado por la Justicia estadounidense, Daniel Pollack, asegurara que «la Argentina entrará inminentemente en default».
El default «no es una condición meramente técnica sino un evento real y doloroso que dañará a personas reales: estas incluyen ciudadanos argentinos, los bonistas que entraron al canje y lo houldouts», aseguró el mediador.
Eso sí, esta vez será un default sui géneris, pues no sería un cese de pagos voluntario sino obligado por falta de alternativas para depositar su dinero, completamente distinto a lo ocurrido hace 13 años.
BBC Mundo le ofrece las claves del llamado «default selectivo» argentino, las opciones del gobierno para vivir con él y sus posibles implicaciones.












