Un desencuentro entre el sindicalismo y la empresa amenaza con nuevos conflictos nada convenientes en la actual coyuntura.
Juan Carlos Echeverry, la nueva cabeza de la petrolera estatal, recibió el pasado viernes 17 a la directiva de la Unión Sindical Obrera, pero no salió humo blanco.
En cuestión de horas, la agenda y las prioridades en la relación entre la Unión Sindical Obrera y Ecopetrol dio un giro sorprendente: de debatir sobre los grandes asuntos de la coyuntura –caída de precios, recorte de puestos de trabajo e inversiones, reiteración del carácter estatal de la petrolera colombiana, impulso a la modernización de la Refinería de Barracabermeja– se pasó a discutir sobre el ejercicio de la libertad sindical. Sobre el agua tibia.
La libertad sindical está reglamentada en el artículo 9 de la Convención Colectiva que las partes ratificaron a fines del año pasado. USO exige su aplicación “histórica” –uso y costumbre– y Ecopetrol pretende una suerte de renegociación, luego de los últimos incidentes en las refinerías.
Y ese fue el punto central del primer encuentro entre Echeverry y la dirigencia sindical, como claramente se desprende del resumen publicado en la web de la USO que califica de tema “neurálgico” el referido al impedimento de ingreso de los dirigentes sindicales a las áreas de Ecopetrol S.A.
El desencuentro amenaza con nuevos conflictos, nada convenientes en un escenario donde todos los actores –y el sindicalismo, es uno de ellos– deberían remar para el mismo lado, porque empresas y trabajadores, ganan con más inversiones, más producción y mayores reservas.
El round parece desfavorable para la postura sindical, que ahora luce a la defensiva: protegiendo un derecho que hace 15 días no figuraba en la agenda de las prioridades. Y, lo más importante, el sindicalismo petrolero deja de hablarle al país, o, al menos, a la comunidad petrolera, al colocar como tema “neurálgico” un asunto que atiende a su dinámica diaria pero es menor en el contexto de las preocupaciones fundamentales de la industria de hidrocarburos.
La USO había obligado a fines de marzo al Gobierno Nacional a designar a sus ministros del Trabajo y de Minas y Energía para realizar una reunión de urgencia con el objetivo de desactivar el paro nacional convocado por los sindicatos. Del encuentro, y para satisfacer los oídos de las bases laborales, salió una declaración oficial de Ecopetrol en la que reiteraba su carácter estatal y desmentía cualquier intento privatizador.
Además, prometía revisar la situación del Instituto Colombiano del Petróleo (ICP) y el compromiso con la modernización de la Refinería de Barrancabermeja a través del Plan Nacional de Desarrollo, como en suoportunidad lo recogió Inteligencia Petrolera.
Ese fue un buen round para la USO, que parecía colocarla como un jugador a tomar en cuenta.
Pero luego sucedió el despido del vicepresidente de la organización sindical (Edwin Palma Egea) –por la inoportuna publicación de los salarios de la alta dirigencia de Ecopetrol– y se desató esta nueva fase de protestas. Luce desmedida, hay que decirlo, la acción de la petrolera, al justificar el despido de Palma Egea “por haber vulnerado los derechos relacionados con la privacidad y el buen nombre de un trabajador de Ecopetrol” (se entiende el directivo o directivos cuyos salarios se dieron a conocer). A contramano, con la transparencia y claridad que hoy se exige al comportamiento de las instituciones y funcionarios públicos.
Quizás también fue una oportunidad, servida en bandeja de plata, para que Ecopetrol retomara la iniciativa en la relación obrero-patronal. Lo delicado, en la actual coyuntura, es que quede un foco de conflicto y no una agenda de temas generales y específicos, de interés nacional, a debatir entre las partes.
El sindicalismo está obligado a una mira más alta si quiere, efectivamente, ser un factor importante en el debate del destino petrolero de Colombia, para lo cual tendrá que matizar su visión estatista, cambiar consignas por propuestas y ser más que un negociador de una convención colectiva, privilegio ciertamente escaso en el ámbito laboral colombiano.
Source: www.pulzo.com



